T57RXFJMMTLFTDXKXIU9VMVQFV7Y9H .pdf



Nom original: T57RXFJMMTLFTDXKXIU9VMVQFV7Y9H.pdf

Ce document au format PDF 1.4 a été généré par / ABBYY PDF Transformer 3.0, et a été envoyé sur fichier-pdf.fr le 09/12/2013 à 14:23, depuis l'adresse IP 49.107.x.x. La présente page de téléchargement du fichier a été vue 286 fois.
Taille du document: 206 Ko (14 pages).
Confidentialité: fichier public


Aperçu du document


NALA Y DAMAYANTI
SOMADEVA
Introducción de
DAVID LORENZEN
Traducción del sánscrito por
DAVID LORENZEN y SUSANA DEVALLE

" N A L A Y D A M A Y A N T I " es sin duda alguna uno de los cuentos
más populares y repetidos de toda l a literatura india. Solamente en sánscrito existen aproximadamente veinte versiones diferentes, escritas en una variedad de formas literarias,
que van desde una sencilla poesía narrativa, una poesía cortesana más elaborada, formas mixtas de prosa y verso hasta
l a forma dramática.
L a versión más antigua que tenemos de este cuento es el
N a l o p a k h y a n a ' , que forma parte del V a n a p a r v a n de l a gran
epopeya i n d i a el M a h a b h a r a t a . Esta epopeya es en realidad
un texto compuesto que contiene material de diversas épocas y que se organizó en su forma actual en alguna fecha
alrededor de los primeros siglos de l a era cristiana. A u n q u e
el episodio de N a l a es claramente u n cuento folklórico i n dependiente, añadido a l cuerpo principal de l a epopeya, a l gunos de sus rasgos sugieren que el cuento mismo, si no e l
texto del N a l o p a k h y a n a es muy antiguo. L o comprueban el
papel destacado de deidades esencialmente védicas como In¬
dra y V a r u n a , l a importancia de los carros de batalla y de
los juegos de dados; y l a posición central del rito de l a selección del novio por l a novia llamado el s v a y a m v a r a .
L a versión del cuento aquí traducido está tomado del famoso K a t h a s a r i t s a g a r a o E l océano de los ríos de
cuentos
de Somadeva, u n autor de Cachemira que escribió este texto
en verso, entre 1063 y 1082 d. C . E l K a t h a s a r i t s a g a r a de
hecho se basa en el ahora desaparecido B r h a t k a t h a o G r a n
c u e n t o de G u r i a d b y a , u n texto escrito en una hora perdido
34

LORENZEN, DE VALLE: NAL A Y D A M A Y A N T I

35

idioma vernáculo llamado PahacUhasa
o L e n g u a de los
demonios.
A u n q u e no se sabe l a fecha de Gunádhya, el Brhatkatha
ya se consideraba en el siglo v n una fuente básica de temas
y cuentos literarios. Es mencionado por primera vez por los
autores Baha, Subandhu y D a n d i n . Esa influencia del per
dido B r h a t k a t h a y sus derivaciones, especialmente el K a t h a s a r i t a s a g a r a , sigue sintiéndose aún en el cuento moderno i n dio, que hunde algunas de sus raíces en l a vieja cultura
india. E n l a mayoría de los casos sus cuentos procuran entretener y divertir y no moralizar a l a manera de otras colecciones clásicas del folklore indio, como los jatakas budistas
y las fábulas de animales del Pañcatantra. G r a n parte de estos cuentos del B r h a t k a t h a relatan las aventuras románticas
y las proezas caballerescas, frecuentemente llenas de encuentros sobrenaturales, de héroes y heroínas reales tales como
N a l a y Damayanti.
D e las otras versiones de esta leyenda únicamente tres o
cuatro merecen una mención especial. L a más importante es
el N a i s a d h a c a r i t a o Naisadhyíya
de Sriharsa, que se considera entre los cinco mejores ejemplos de poesía cortesana, o
mahakavya
escritas en sánscrito. Sriharsa escribió durante l a
segunda mitad del siglo x n y es famoso como poeta así
como filósofo y lógico, conocimientos de los cuales hace alarde en varias digresiones dentro del N a i s a d h a c a r i t a . Sin embargo, l a complejidad de las metáforas y otras figuras retóricas que se encuentran en esta obra, l a hacen difícil de entender y de apreciar aun para los que dominan bien el sánscrito. P o r lo tanto muchos críticos l a han descrito como artif i c i a l y excesivamente rebuscada.
U n tratamiento aún más barroco de l a leyenda se da en
el N a l o d a y a , una narración condensada que contiene solamente 217 estrofas. Alcanza notabilidad debido a una atribución —seguramente errónea— al gran Kálidása, y al uso
diestro de yamaka
o figuras de asonancia y aliteración.
O t r a versión interesante, debido a su forma literaria, es
el Nalacampü
o D a m a y a n f i k a t h a de Trivikrambhatta, un au-

36

ESTUDIOS D E ASIA Y ÁFRICA X I :

1,

1976

tor que escribió en l a primera parte del siglo x . E l campü es
una obra escrita en una mezcla de poesía y prosa, ambas
formas escritas al estilo de l a corte, con largas palabras compuestas y rebuscadas figuras retóricas.
D e las demás versiones en sánscrito haremos referencia
solamente al N a l a v i l a s a , una obra de teatro escrito por Rámacandra (c. 1150-), un discípulo del monje jaina Hemacandra, y el N a t a b h y u d a y a de Vamanabhattabana (c. 1400-)
una narración en versos directa y atractiva.
L a versión de esta historia en el Katbasarñsagara
de Somadeva también está escrita en estrofas relativamente sencillas y no intenta utilizar figuras demasiado complejas. E l
propósito principal del autor es ofrecer siempre una narración clara y rápida. Por esta razón es una obra ideal para
presentar en traducción al lector moderno.

NALA Y

DAMAYANTI

ÉRASE U N A VEZ u n rey llamado N a l a que era rey de N i s h a dha. Creo que fue por el disgusto que le causó el haber sido
conquistado por l a belleza de N a l a que el dios del amor se
ofreció en sacrificio al fuego del ojo del iracundo Siva. N a l a ,
quien no tenía esposa, comenzó a investigar y así oyó de l a
digna Damayanti, hija de Bhima, rey de V i d a r b h a ; y también B h i m a , buscando por toda l a tierra entre los reyes marido para su hija, no vio a otro que N a l a más digno para
ser su esposo.
Mientras tanto, en su propia ciudad, Damayanti, l a hija
de Bhima, bajó hasta u n lago para jugar en el agua. Allí
vio u n cisne que se había alimentado con lotos azules y blancos. Bromeando l o atrapó arrojando sobre él su vestido. E l
cisne divino, atrapado, le dijo con palabras que ella pudiera
entender: " ¡ O h , princesa!, te haré u n favor; suéltame. H a y
un rey llamado N a l a de N i s h a d h a a quien aun las doncellas
celestiales llevan en su corazón como si fuera un collar ensartado con méritos. T ú eres una esposa digna de él; él un

L O R E N Z E N , DE V A L L E : NAL A Y D A M A Y A N T I

37

esposo digno de t i . Por ello, para l a unión de iguales, seré
el mensajero de amor entre ustedes". A l oír esto, Damayanti, considerando cierto lo que el ganso divino había dicho,
lo soltó diciendo: "Así sea". Y agregó: " N o seleccionaré a
otro que a N a l a " , con l a mente distraída por aquél que había entrado camino del oído.
Entonces el ganso se fue y llegó rápidamente a N i s h a d h a .
N a l a había comenzado a jugar con el agua y así entró en
un lago. E l rey N a l a , al ver el hermoso rey cisne l o atrapó
por curiosidad, arrojándole en broma su propio ropaje. E l
ganso entonces le dijo: "Suéltame, ¡oh, rey!, ya que he venido aquí para hacerte u n favor; escucha y te lo diré: E n V i darbha está Damayanti, l a hija del rey Bhima, ella es el mejor adorno de l a tierra, deseada aun por los dioses. Y o le
hablé de tus virtudes y ella se enamoró de ti y te ha escogido como esposo. H e venido para decirte esto".
También N a l a quedó herido por las palabras de este noble cisne, brillantes con buen fruto, y por las flechas del
dios del amor. Y le dijo a l cisne: "Soy afortunado, ¡oh, noble ave!, al haber sido escogido por ella, como si mis deseos
se hubieran concretado".
Habiendo dicho esto, soltó al cisne. Éste fue y le contó
todo eso, tal como ocurrió, a Damayanti, y luego siguió su
camino. Damayanti, anhelosa, usó una estratagema y por
boca de su madre pidió a su propio padre que se celebrara
la ceremonia del s v a y a m v a r a con el f i n de obtener a N a l a .
B h i m a , su padre, consintió el s v a y a m v a r a y envió mensajeros a todos los reyes de la tierra. Luego de recibir a los mensajeros, todos los soberanos fueron hacia Vidarbha. T a m bién N a l a , ansioso, montó en su carruaje y salió hacia allá.
Mientras tanto, Indra y los otros Lokapalas oyeron del
sabio Nárada sobre el s v a y a m v a r a y del amor de Damayanti por N a l a . D e ellos, Indra, V a y u (el V i e n t o ) , Y a m a (la
M u e r t e ) , A g n i (el F u e g o ) , y V a r u n a , luego de consultarse
sobre Damayanti, acudieron al lugar en que estaba N a l a .
Lo encontraron en el camino, partiendo hacia V i d a r b h a .
Él los saludó con reverencia y ellos le dijeron: " V e y

38

ESTUDIOS D E ASIA Y ÁFRICA X I :

1,

1976

como te decimos dile esto a Damayanti, ¡oh rey!: 'Entre nosotros cinco escoge uno. ¿Qué te importa el mortal N a l a ? L o s
mortales tienen l a característica de morirse, los dioses son
inmortales'. Gracias a nosotros podrás estar frente a ella sin
ser visto por otros".
Diciendo " Q u e así sea", N a l a consintió en acatar esta
orden de los dioses. D e esta manera entró a los aposentos
de ella, sin ser visto, y le habló exactamente como le habían
ordenado los dioses. L a virtuosa, luego de escucharlo, dijo:
" L o s dioses podrían ser así, sin embargo, m i esposo será
N a l a , n o tengo necesidad de dioses".
Luego de oír estas nobles palabras y de revelar su identidad N a l a se fue y contó exactamente l o ocurrido a Indra
y a los otros. Ellos, complacidos, le otorgaron sus favores,
diciendo: "Nosotros te obedeceremos y acudiremos aun cuando sólo nos pienses, ¡oh, tú que dices l a v e r d a d ! " .
Entonces, cuando N a l a había partido feliz, Indra y los
otros dioses tomaron l a forma de N a l a , deseosos de engañar a Damayanti. Acudieron a l a asamblea de B h i m a en
calidad de mortales- E n el famoso s v a y a m v a r a se sentaron a l
lado de N a l a . Damayanti, rechazando a los reyes que anunciaba uno por uno su propio hermano, poco a poco llegó
a l a presencia de N a l a . A l ver seis N a l a , con las características de parpadear y producir sombra, su hermano se asombró v ella, confundida, pensó: "Ciertamente esta es una i l u sión'que han fabricado para mí los Lokapalas. Pienso que
el sexto es N a l a y m i meta no está por l o tanto en otro l u gar".
Pensando de esta manera l a buena Damayanti, cuya mente estaba apegada sólo a N a l a , de frente a l sol, dijo: "Señores Lokapalas, si aun en mis sueños m i pensamiento n o h a
sido más que para N a l a , entonces por esta verdad que les
digo enséñenme su cuerpo real. Para una doncella cualquier
otro que no sea el novio escogido sería un extraño y ella sería como l a esposa de otro para él, por lo tanto, ¿cómo se
explica este engaño de ustedes?".
Oyendo esto, los cinco, Indra y los otros dioses, recupe-

LORENZEN, DE VALLE: N A L A Y D A M A Y A N T I

39

raron su propia forma. E l sexto fue el verdadero N a l a , que
conservó su apariencia. Damayanti, feliz, puso su mirada,
tan bella como un loto azul, sobre el rey N a l a y también l a
guirnalda de l a selección. Cayó del cielo una lluvia de flores
y entonces el rey B h i m a realizó l a ceremonia de casamiento.
E l soberano de V i d a r b h a dio l a reverencia debida a los reyes
y a los dioses, I n d i a y el resto, y ellos se fueron como habían
venido.
Indra y los otros dioses vieron en el camino a K a l i y
Dvapara, y sabiendo que los dos habían venido por D a m a yanti les dijeron: " N o deben ir a V i d a r b h a , de allá hemos
venido nosotros. E l s v a y a m v a r a ha tenido lugar y ella escogió al rey N a l a " .
A l oír esto los malvados K a l i y D v a p a r a dijeron con ira.
" Y a que dioses como ustedes fueron abandonados y ese h u mano h a sido escogido por ella, por esta razón y con toda
seguridad produciremos su separación". Luego de haber prometido esto los dos dieron l a vuelta y se fueron.
N a l a quedó por siete días en l a casa de su suegro y luego
se fue, satisfecho, con su esposa Damayanti a Nishadha. Allí
el amor de l a pareja superó el de Siva y Parvati. Parvati era
la mitad del cuerpo de Siva, pero Damayanti fue el ser mismo de N a l a . Y en tiempo Damayanti dio a luz a u n hijo
llamado Indrasena y después a una hija llamada Indrasená.
Mientras tanto, K a l i , decidido en su propósito, durante
mucho tiempo había estado buscando u n punto débil en
N a l a , quien vivía de acuerdo con los textos sagrados. Fue
así que un día N a l a , embriagado, perdió el sentido y se durmió sin ofrecer su oración crepuscular n i lavar sus pies. K a l i ,
al encontrar esta señal de debilidad que había buscado día
y noche, entró dentro del cuerpo de N a l a . E l rey N a l a , con
K a l i dentro de su cuerpo, dejó de actuar correctamente para
hacerlo a su gusto. Jugaba a los dados, se divertía con las
sirvientas, decía mentiras, se dedicaba a dormir durante el
día y velaba por las noches. Se enojaba sin causa, se apropiaba de riquezas injustamente, provocaba el disgusto de los
buenos y el respeto de los malos.

40

ESTUDIOS D E ASIA Y ÁFRICA X I :

1,

1976

Su hermano, llamado Pushkara, también sobrepasó el camino de los buenos. Encontrando u n punto débil, Dvapara
entró dentro de su cuerpo. U n día N a l a v i o en l a casa de
su hermano Pushkara un bello toro blanco llamado Danta.
Pushkara, sin respeto hacia su hermano mayor a l estar atrapado por Dvapara, no le cedió el toro, que éste le estaba p i diendo por codicia. Pushkara le dijo: " S i deseas este toro,
derrótame en el juego y gánalo rápidamente".
A l oír esto, N a l a , confuso, consintió diciendo: "Así sea".
Comenzó el juego entre los dos hermanos. L a apuesta fue el
toro de Pushkara, un elefante y otras cosas de N a l a . Pushkara ganaba y N a l a perdía repetidamente. E n dos o tres días
N a l a perdió el ejército y el tesoro, pero, aún así no dejó
de jugar, distraído por K a l i . Mientras tanto, pensando que
el reino se había perdido, Damayanti hizo subir en u n gran
carro a sus hijos y los envió al palacio de su propio padre.
N a l a perdió todo su reino. Pushkara, luciéndose como
conquistador, dijo: " T ú has perdido todo, ahora como con¬
, tra-apuesta por m i toro, apuesta a D a m a y a n t i " . L a ráfaga de
W e discurso quemó a N a l a como fuego pero no dijo nada
indebido n i hizo l a apuesta.
Pushkara le dijo: " S i no apuestas a tu esposa, vete entonces de este país mío acompañado por e l l a " . Y así N a l a
salió del país junto con Damayanti, acompañados hasta l a
frontera por los hombres del rey. ¡Qué lástima! Si N a l a , en
la condición en que l o puso K a l i , está así, ¿qué podría decirse de otros seres que son como gusanos comparados con él ?
¡Qué terrible es el juego, sin justicia ( d h a r m a ) , sin piedad;
la causa de miserias aun de verdaderos sabios reales, el o f i cio de K a l i y D v a p a r a !
N a l a , despojado de su reino por su hermano, se encaminó a u n país extranjero con Damayanti, y de esta manera
llegó hambriento y cansado al centro del bosque. Descansando con ella, a quien la hierba d a r b h a le había lastimado
sus pies delicados, a l a orilla de u n lago v i o llegar dos gansos. C o n e l f i n de capturarlos para comerlos, N a l a arrojó
sobre ellos su vestido, pero los dos gansos se escaparon con

LORENZEN, DE VALLE: N A L A Y D A M A Y A N T I

41

él. N a l a oyó una voz celestial que le dijo: " E n l a forma
de dos gansos, dos dados han venido y te han arrebatado
tu p r e n d a " .
Luego de sentarse, con l a única prenda que le quedaba,
el triste N a l a , mediante una estratagema, enseñó a Damayanti el camino a l a casa de su padre: "Éste es el camino a V i darbha, m i amor, a l a casa de tu padre. Éste es el camino a
A n g a y este otro a K o s a l a " .
A l oír esto, Damayanti comenzó a sospechar y pensó:
"¿Por qué m i marido me enseña el camino como si me estuviera abandonando?". Los dos se alimentaron de frutas y
raíces, y en el bosque, al atardecer, agotados, descansaron
en una cama hecha de l a hierba k u s a . Damayanti, cansada
por el viaje, gradualmente se quedó dormida. Pero N a l a estaba deseoso de partir, despierto y confundido por K a l i . F i nalmente se levantó, abandonó a Damayanti, que estaba vestida sólo con una prenda. N a l a cortó l a mitad de su prenda,
se l a puso y luego se fue. A l terminar l a noche, Damayanti se despertó y al no ver a su esposo en el bosque, y que
éste l a había abandonado, pensó y se lamentó: " ¡ Q u é lástima, oh, esposo!, el de gran espíritu, compasivo aun con el
enemigo querido por mí ; p o r qué has Uceado a ser cruel
conmigo? ¿Solo cómo irás por los bosques a pie? ;Quién te
ayudará a quitarte el cansancio? ¿Cómo ensuciará el polvo
tus pies en el camino, los pies que otrora se colorearon con
el polen de las guirnaldas de los reyes que te rendían homenaje? ¿Cómo aguantará tu cuerpo el calor del sol del mediodía tu cuerpo que n i siquiera soportaba ser untado con
el polvo amarillo de sándalo?, ¿qué me importa m i joven
h i i o ? ; O u é m i hija? ; O u é m i propio ser? Oue los dioses sólo
te favorezcan a t i , si el que yo soy castaAsí, sola, lamentándose por N a l a , Damayanti partió por
el camino que antes él le había enseñado. D e alguna manera
cruzó ríos, barrancas, bosques y matorrales, pero no abandonó de ninguna manera su devoción por su marido. L a fuerza
de su castidad l a protegía en el camino, y así fue que un
cazador que luego de haberla salvado de una serpiente se

42

ESTUDIOS D E ASIA Y ÁFRICA X I :

1,

1976

enamoró de ella, fue inmediatamente convertido en cenizas.
Luego se unió a una caravana de comerciantes que encontró
por azar en el camino y llegó a l a ciudad del rey Subáhu.
Allí fue vista de lejos desde el palacio por l a hija del rey
quien, complacida por su belleza, l a hizo traer para su prop i a madre como regalo. Allá quedó Damayanti, al lado de
esa gran reina y fue respetada por ella. Cuando se le preguntaba, decía: " M i esposo se ha ido, abandonándome".
Mientras tanto, su padre Bhima, a l saber l o acontecido,
mandó hacia las cuatro direcciones a hombres de confianza
para que buscasen a l a pareja. Entre ellos, uno llamado Sushena, su ministro, en su deambular llegó en el disfraz de
u n brahmán a l palacio de Subáhu. Allí vio a Damayanti
quien siempre atendía a los visitantes; ella, triste también
vio al ministro de su padre. Luego de reconocerse mutuamente comenzaron a llorar de modo que l a reina de Subáhu
lo notó y los hizo traer a su presencia. L a reina quiso saber
l a verdad y así supo que Damayanti era l a hija de su propia
hermana.
Después l a reina informó a su marido, y luego de haberla honrado y hecho subir a un carro, envió a Damayanti
a l a casa de su padre con Sushena y u n grupo de soldados.
Allí Damayanti se reunió con sus dos hijos y al cuidado de
su padre siguió buscando noticias sobre su marido. Su padre
mandó espías en busca de ese esposo que había sido distinguido por su habilidad divina para cocinar y guiar carros.
E l rey B h i m a ordenó a los espías: " D o n d e se sospeche que
esté, ustedes deben decir esta estrofa: ¡Oh, luna cruel!, a l
abandonar a l a doncella dormida, tan querida como u n ramo
de lotos, al tomar una parte de su prenda celestial, sin ser
vista, ¿adonde has i d o ? " .
Mientras tanto el rey N a l a , alejándose en ese bosque durante l a noche, llevando l a media prenda, v i o un fuego fatuo
y oyó: " ¡ O h , tú el de gran espíritu!, para que a mí, débil,
no me queme ese fuego, aléjame de su cercanía". A l buscar
N a l a encontró una serpiente que estaba enrollada cerca del
fuego, coronada por una red de luz procedente de las joyas

LORENZEN, DE VALLE: N A L A Y D A M A Y A N T I

43

de su capucha, como si estuviera atrapada por l a cabeza por
ese fuego que tenía en las manos las llamas como armas.
Acercándose, por compasión l a puso sobre su hombro y l a
llevó lejos. Cuando él quiso abandonarla, l a serpiente le d i j o :
" D e s d e aquí llévame diez pasos más".
Entonces N a l a comenzó a caminar contando los pasos:
" U n o , dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, escucha, ¡oh serpiente!, ocho, nueve, diez (dasá = ' M u é r d e m e ' ) " . A l oír
este juego de palabras, l a serpiente que llevaba sobre su
hombro lo mordió en l a sien, y con esto el rey se transformó
en un ser negro y feo, con brazos cortos. Bajándola de su
hombro, el rey preguntó a l a serpiente: "¿Quién es usted?
¿Cómo ha retribuido m i f a v o r ? " .
L a serpiente le contestó: " ¡ O h , rey! reconóceme como
el rey de las serpientes llamado K a r k o t a . Sabrás que m i mordedura es para t u beneficio. L a fealdad conviene para vivir
en secreto y para el éxito de los propósitos de los grandes.
T o m a este par de prendas llamadas Turificadas por el fuego'. Si te las pones obtendrás nuevamente tu hermosa apariencia". K a r k o t a le dio el par de prendas y se fue. N a l a ,
saliendo del bosque, eventualmente llegó a . K o s a l a . Allí,
bajo e l nombre de Hrasvabahu (Brazos cortos) llegó a ser
cocinero en el palacio del rey Rituparna. Y a que las comidas que él le preparaba tenían un sabor divino, se hizo famoso y también por su conocimiento de los carros. Después
de haber permanecido allí por u n tiempo bajo el nombre de
Hrasvabahu, llegó uno de los espías del rey de V i d a r b h a .
E l espía oyó decir: "Aquí hay u n nuevo cocinero, Hrasvabahu, que es igual a N a l a en su propia ciencia y en l a ciencia de los carros". Sospechó que el cocinero era N a l a y sabiendo que estaba en el salón de audiencia del rey, hábilmente se dirigió hacia allí y recitó esta estrofa que le había
enseñado el rey:
" ¡ O h , luna cruel!, al abandonar a l a doncella dormida,
tan querida como un ramo de lotos, al tomar una parte de
su prenda celestial, sin ver vista, ¿adonde has i d o ? " .
L a gente que l o oyó hablar con palabras como las de u n

44

ESTUDIOS D E ASIA Y ÁFRICA X I :

1,

1976

loco, l o menospreció, pero N a l a , en disfraz de cocinero, l e
contestó:
" L a luna menguada, luego de obtener una región del
cielo, entró en otra región. Y a que no es digna de ser vista
por el ramo de lotos, entonces, ¿cuál es su crueldad?".
A l oír esta respuesta y sospechando que éste era N a l a en
realidad, con l a fealdad producida por el infortunio, el espía se fue. A l llegar a V i d a r b h a describió todo lo visto y oído
al rey B h i m a , a su esposa y a Damayanti.
Entonces Damayanti habló libremente a su padre: "Seguramente éste es m i esposo en disfraz de cocinero. Por ello
ruego que se emplee una estratagema que he pnsado para
traerlo aquí. Que se envíe u n mensajero al rey Rituparna.
En cuanto llegue allá debe decir al rey: '"'El rey N a l a ha
ido a algún lugar, n o se tienen noticias de él. Por eso, por
la mañana, Damayanti nuevamente hará u n s v a y a m v a r a . Y
hoy mismo deberá venir rápidamente a V i d a r b h a . Así el rey
vendrá aquí en u n día junto con m i marido, experto en carros, quien habrá oído esta noticia. Reflexionando de esta
manera, con su padre, Damayanti dio esta orden y mandó
un mensajero a K o s a l a . Éste dio exactamente este mensaje
al anhelante Rituparna, quien se lo dijo afectuosamente a su
ayudante N a l a en forma de cocinero: " ¡ O h , Hrasvabahu!
usted dijo: 'Conozco de carros'. Por l o tanto, lléveme hoy
mismo a V i d a r b h a si puede".
N a l a contestó: " P o r cierto que l o llevaré" y se fue para
uncir los mejores caballos y alistar el mejor de los carros.
Mientras tanto pensaba: " C r e o que ella ha anunciado este
s v a y a m v a r a para obtenerme a mí. Damayanti no sería así n i
siquiera en sueños. A h o r a iré y veré". Trajo el carro listo
del rey Rituparna y cuando el rey hubo montado, N a l a comenzó a manejar el carruaje con una velocidad superior a l a
de Garuda. Cuando en el camino Rituparna dejó caer una
prenda a causa de l a velocidad a la que iban, le ordenó detenerse. N a l a le dijo: " ¡ O h , rey! ¿Adonde está tu prenda,
en este momento tu carro ha pasado muchos j o j a n a s " - .
Y

Rituparna le dijo: " ¡ A h ! , si me otorgas el conocimien-

LORENZEN, DE VALLE: NAL A Y D A M A Y A N T I

45

to de los carros, yo te daré el conocimiento de los dados mediante el cual los dados te obedecerán y además obtendrás
el conocimiento de los números. A h o r a mira aquí, te diré
cómo comprobarlo. D e l árbol que se ve enfrente te diré el
número de frutas y hojas que tiene; cuéntalas y verifica ese
número".
Le dijo cuántas frutas y hojas tenía el árbol, y N a l a las
contó.
Entonces N a l a dio el conocimiento de los carros a R i t u parna y éste dio a N a l a el conocimiento de los dados. N a l a
revisó ese conocimiento; fue, hacia otro árbol y comprobó el
número de hojas que tenía. Entonces, mientras se regocijaba,
un hombre p u r u s a negro salió de su cuerpo. N a l a le preguntó: "¿Quién eres?".
" Y o soy K a l i . Entré dentro de tu cuerpo ya que te envidiaba porque Damayanti te escogió. Por eso perdiste tu
gloria mediante el juego. Luego no te quemaste cuando Karkota te mordió en el bosque, pero yo, dentro de t i , llegué
a quemarme, ¿ves? ¿Es que l o que es felicidad para uno
puede ser daño para otro? Por l o tanto me voy. Tengo otras
oportunidades de actuar en contra de otros, m i amigo". Y
así K a l i desapareció de su vista. E n ese momento N a l a recobró su anterior mente virtuosa (de d h a r m a ) y recuperó su
vigor ( t e j a s ) .
Regresó y montó en el carro y en ese mismo día llevó
rápidamente al rey Rituparna a V i d a r b h a . Allí Rituparna
acampó en l a vecindad del palacio y l a gente, al preguntar
la causa de su llegada, se burló de él.
Damayanti percibió que él había llegado al oír el ruido
maravilloso de su carro y se regocijó por dentro. Mandó a
su sirvienta para averiguar l o acontecido. Ésta, luego de haber investigado, le dijo a l a que estaba deseosa de su amado:
" ¡ O h , princesa, he ido y averiguado que éste que h a venido
es el rey de K o s a l a , quien oyó l a falsa noticia de tu s v a y a m v a r a . L o trajo en un solo día su auriga, un cocinero llamado
Hrasvabahu, que sabe de carros. F u i a l a cocina y v i a ese
cocinero. Es de color negro y feo, pero tiene cierta dignidad.

46

ESTUDIOS D E ASIA Y ÁFRICA X I :

1,

1976

Surge agua en sus cacerolas donde ésta no ha sido vertida, l a
leña se enciende y llamea por sí misma. Cuando v i esta gran
maravilla y que se produjeron varios platos en u n instante,
regresé aquí".
A l oír esto de boca de l a sirvienta, Damayanti reflexion ó : "Este cocinero que tiene poder sobre el fuego y el agua
y sabe el secreto de l a ciencia de los carros, es m i marido,
afeado, creo, por la aflicción que le causó el haberse separado de mí; sin embargo, lo comprobaré". C o n esta resolución usó una estratagema. Envió con la sirvienta a sus dos
hijos a l a presencia de N a l a para mostrárselos. Éste, cuando
vio a sus propios niños los puso en su regazo, y por largo
tiempo lloró sinlenciosamente con un torrente de lágrimas.
L e dijo a l a sirvienta: " E n la casa de su abuelo materno tengo dos niños como éstos. M i tristeza viene de ese recuerdo".
Cuando regresó con los dos niños, l a sirvienta contó todo a
Damayanti, quien se convenció aún más.
A l día siguiente por l a mañana, Damayanti le dijo a su
sirvienta: " V e con el cocinero de Rituparna y dile de m i parte: Como he oído que no hay otro igual que usted como
cocinero, venga hoy y prepáreme una c o m i d a " . L a sirvienta
pidió esto a N a l a y él, luego de pedir permiso a Rituparna,
se acercó a Damayanti.
E l l a le dijo: " D i l a verdad, ¿eres el rey N a l a en disfraz
de cocinero? Estoy hundida en u n océano de preocupación;
llévame a l a otra o r i l l a " .
N a l a , lleno de amor, felicidad, tristeza y vergüenza, cabizbajo, le dijo tartamudeando, con palabras correctas: "Soy
en verdad ese N a l a malvado y duro como un diamante,
quien en su confusión te afligió y se convirtió en fuego

(anda)".
Después que N a l a dijo esto Damayanti le preguntó: " S i
esto es cierto, ¿cómo te has convertido en un ser f e o ? " . E n tonces N a l a le contó toda su historia desde su asociación con
K a r k o t a hasta que K a l i lo abandonó. Y luego se puso el par
de prendas llamada "Pureza-de-fuego" que le había dado
K a r k o t a , y así recobró su propia forma.

L O R E N Z E N , DE V A L L E : N A L A Y D A M A Y A N T I

47

A l ver a N a l a nuevamente con su bella apariencia, floreció rápidamente l a cara de loto de Damayanti y el fuego
de su miseria se extinguió en el agua de sus ojos. Así D a mayanti alcanzó una felicidad incomparable. B h i m a , el rey
de V i d a r b h a , a l saber l o acontecido a través de sus felices
cortesanos, inmediatamente fue y saludó a N a l a , quien l o
reverenció de l a manera apropiada. B h i m a hizo entonces una
gran fiesta en su ciudad.
Riéndose en el corazón, el rey B h i m a dio l a bienvenida
e hizo los honores a Rituparna y éste, luego de devolver los
homenajes a N a l a , regresó a K o s a l a . E l soberano de N i shadha, N a l a , quedó allí felizmente acompañado por su querida esposa, describiendo a su suegro las manifestaciones de
depravación que en él había causado K a l i . Después de unos
pocos días N a l a se fue a N i s h a d h a con las tropas de su suegro y conquistó a su hermano menor llamado Pushkara gracias a su conocimiento de los dados. Entonces del cuerpo de
Pushkara, nuevamente humilde, salió el demonio D v a p a r a .
E l virtuoso N a l a repartió el reino con su hermano y, feliz
por haber recuperado a Damayanti, gozó de su propio reino
de la manera correcta.



Télécharger le fichier (PDF)









Documents similaires


el dios en quien yo creer a
spanish 2b desperately wicked heart part 2
redencin
12 consejos de los angeles 1
aceptaradiostubautismo
mercy

Sur le même sujet..